El juego ¿una acción superficial o un derecho?

El juego, ¿una acción superficial o un derecho?

Ibet Aguilar Rivera
Lic. en Psicología
Mtra. en Psicooncología
Casa del Desarrollo psíquico, Corporal, Humanista y del Encuentro:

Kali Psyché

“El juego es realmente el trabajo de la infancia”.
Fred Rogers

Hoy día los factores por las cuales el juego es considerado una pérdida de tiempo, es el descomunal interés de los padres por mantener a sus hijos preparados para la vida adulta, exagerando así las clases especializadas, de regularización o los maestros particulares por las tardes después de hacer tareas sin darles tiempo para jugar, entonces cabe la pregunta: ¿Qué pasa con ese tiempo libre que debe tener el niño, con su derecho al esparcimiento y al juego libre? Y si solo encasillamos al juego como bueno y necesario, seguramente nunca se
ha planteado por qué es necesario, qué papel juega y qué función cumple en el desarrollo del niño.

Muy poco hemos visto sobre el interés del juego dentro de los programas escolares, la prohibición de juguetes o juegos didácticos a la hora del receso, el espacio y en muchas ocasiones la falta de sensibilidad y paciencia en algunos docentes para jugar con los niños y ocuparse más sobre los intereses y derechos de los menores, ha provocado que en la actualidad México tenga el primer lugar en obesidad infantil, menor interés por los juegos de recreación, aumentando el ocio poco productivo y el aislamiento entre los niños y
jóvenes.

De acuerdo con la UNICEF Dominican Republic (2007) “El derecho al deporte, juego y recreación constituye un estímulo para el desarrollo afectivo, físico, intelectual y social de la niñez y la adolescencia, además de ser un factor de equilibrio y autorrealización”. “Tomar en cuenta que el juego es para niños y niñas lo que el trabajo es para el adulto; es un derecho del cual no se le debe privar castigándoles por no haberse portado bien; se considera que el juego es el laboratorio en el que niños y niñas aprenden, por lo que en ocasiones el adulto debe
guiarlos o acompañarlos”.

Por otro lado, desde generaciones anteriores el juego no es considerado como un derecho en el niño, para muchos es una actividad inútil, una pérdida de tiempo que debe ser metodizada y organizada para evitar el desorden, en vez de ser un placer resulta en
ocasiones una exigencia de disciplina. Se piensa que el juego sólo es cosa de niños y hasta es relacionado con el bloqueo intelectual en ellos. Ahora bien, la dinámica del juego no sólo ayuda al desarrollo del aprendizaje sobre nuevas habilidades, experiencias y conceptos sobre el niño, sino que desde las primeras etapas de la vida el juego ya influye en el desarrollo psicomotriz, como en la flexibilidad, velocidad, fuerza, resistencia y destreza. Por otra parte desde la psique del niño, el juego ayuda a crear soluciones e ideas en el sentido del poder que surge de tener el control y de imaginar cosas por sí solos, de seguridad, autoconfianza y toma de decisiones o riesgo, que a su vez ayudarán al desarrollo de actitudes favorables hacia el aprendizaje y resolución creativa.

Psicológicamente el juego permite observar lo que no se menciona con palabras en el niño, es donde la expresión de sus sentimientos y emociones pueden ser enunciadas sin represión, el niño no sabe esconder nada de los sentimientos que lo animan, así mismo los procesos mentales de adaptación y transformación de la realidad externa en función de sus propias motivaciones y de su mundo interno pueden ser observados. Por sus aciertos en el juego afirma su ser, desarrolla su personalidad y afirma su yo.

Según Luz María Chapela (2013, Revista Rayuela, P.82) “el juego es cosa alegre, seria y riesgosa, de ahí su magnificencia. En términos generales, el juego es un arte y como todas las artes exige mucho y al mismo tiempo, da a manos llenas”.

El juego por sí solo conlleva orden, reglas, un método que sirven para poder comunicarse y relacionarse. El niño juega para divertirse pero también lo toma serio, lo que le permite desvincularse del ambiente real anticipándolo al mundo de las ocupaciones serias, el mundo del juego prepara al niño para la vida adulta.

La sensibilización y capacidad de ser más abiertos como adultos, ayudarán a que estas ideas disminuyan logrando ver los beneficios y sus funciones que tiene el juego para el niño, así como sus tipologías para tomarlas muy en cuenta para el desarrollo educativo, psicológico, físico y emocional. La interacción social positiva del niño, ligada al juego competitivo y participativo se asocia con situaciones de éxito o fracaso y aspectos lúdicos, de relajación y de salud. El juego es posiblemente una de las actividades fundamentales en la vida del hombre, Schiller (1928) describe que “el hombre no está completo si no juega” y Sigmund Freud afirma que “todo hombre es su infancia”.

Bibliografía
Chapela Luz María (2013). Revista Rayuela Iberoamericana sobre niñez y juventud en la lucha por sus derechos. Ednica.
http://www.unicef.org/republicadominicana/politics_11167.htm


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