Dos despertares significativos

Dos despertares significativos

Francisco Javier Pineda de Anda
Ing. Civil
Mtro. en Ingeniería Hidráulica
Mtro. en Finanzas
Mtro. en Psicoterapia Humanista
Doctorante en Psicoterapia Humanista
Casa del Desarrollo psíquico, Corporal, Humanista y del Encuentro:

Kali Psyché

Han pasado 22 años desde aquel 8 de agosto en el que viví uno de mis despertares más significativos en la vida.

Hubo muchos otros despertares importantes: elegir carrera y culminarla, decidir seguir estudiando y cumplir cada una de las muchas metas trazadas, entre ellas formar una familia e impulsar a mis hijos. Mi estrella polar era la búsqueda de felicidad y armonía conmigo mismo y con mis más cercanos. Fue una búsqueda incesante con esfuerzo permanente; sin embargo siempre existían más metas importantes y necesarias por alcanzar. Hasta que un día, la vida me regaló un encuentro con la muerte.

Recuerdo cada detalle de ese día y de los que siguieron, estaba en la casa paterna y súbitamente un dolor intensísimo en mi pecho hizo que cayera el piso y comenzara a convulsionar, perdí la conciencia por 10 minutos; al abrir mis ojos, estaba rodeado por muchas personas queridas; no entendí qué estaba pasando. Solo recuerdo que no dejaba de llorar: El temor de morir y dejar a mi familia sin sustento me aterrorizaba.

Siguieron muchas cosas. Entre las más importantes, tomar conciencia de mi fragilidad humana, mi finitud, mi mortalidad… En una prolongada reflexión de meses, hice muchos cambios: legales, laborales, económicos y familiares. Mi vida cambió de curso, un curso que no pude sostener más allá de 2 años, mi realidad abrumadora me empujo de nuevo a los viejos hábitos y no pude frenar la situación.

Surgieron complicaciones muy fuertes a raíz de la crisis de 1994, reinicie estudios en diversas disciplinas para poder resolver los problemas que surgieron, en ellos estaban involucradas mi familia y las de mis hermanos y padres. En medio de esa vorágine, la vida generosa me regaló un segundo despertar…De nuevo mirar a la muerte.

Con pocas fuerzas llegue al hospital, me internaron y al día siguiente tuve un evento en el que mi cuerpo completo se paralizó, perdí la conciencia y mi corazón se quedó en una presión de 50-30. La cercanía del cardiólogo me salvó la vida; Esta segunda oportunidad de cambio se dio cuando cumplía exactamente 50 años, con cinco hijos, sin dinero y con problemas en 2001.

En esta ocasión, la cantidad de cambios que hice fue muchísimo mayor, pues abandoné muchos espacios en los que antes me había comprometido en los aspectos sociales y religiosos; proyecté y conseguí un cambio laboral y un cambio de situación económica en un lapso de cuatro años.

Aún no entiendo por qué se experimenta este amor por la vida y este no querer dejarla. Sin embargo estos despertares me han sensibilizado y permitido aceptar con menos dificultad mi fragilidad, finitud y mortalidad.

Aún recuerdo la cantidad de veces que salía de mi casa para realizar un viaje y aprovechaba para darle un abrazo a mi esposa para decirle: quiero que sepas que te amo. Tenía la sensación de que iba a morir joven. Mis hijos y mi esposa hoy ríen y comentan que ¡ya no me morí joven!

Tengo el deseo y la voluntad de estar en conciencia plena de mi finitud y vivir mi muerte sin pensar en lo que he dejado de hacer; he hecho lo que he podido y en muchos casos lo que he querido. Me siento satisfecho con mi vida.

Quiero abrazar mi muerte sin expectativas de donde, cuando, como, o con quien la viviré. Quiero recibirla como suceda.

Javier


Licencia Creative Commons
kalipsyche.org.mx por Kali Psyché se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Basada en una obra en www.kalipsyche.org.mx.


   LOGO P  Encuéntranos en Facebook, YouTube y Twitter

Facebook: Kali PsychéKali Psyché Ψ@Kali_Psyche

Anuncios