¿Día de la Independencia?

¿Día de la Independencia?

Sara Michelle Barquín Viveros
Lic. en Psicología
Maestrante en Coordinación de Grupos y Psicodrama

Adriana Martínez Ramos
Lic. en Psicología
Mtra. en Psicoterapia Gestalt

Dra. en Tanatología

Casa del Desarrollo psíquico, Corporal, Humanista y del Encuentro:
Kali Psyché

Cada 15 y 16 de septiembre anhelamos festejar la independencia soñada, esa que nos han hecho creer que hemos alcanzado después de habernos independizado del yugo de los españoles, sin embargo, nadie nos dijo que ese yugo sería sustituido por cadenas ‘Made in México’.

Pasar de un amo a otro no nos hace menos esclavos, prisioneros de un sistema que se viste de seda con el trabajo generado por su pueblo subyugado; ahora bien, sin duda vale la pena reflexionar sobre ello ¿realmente le pertenecemos a algún ‘amo’? y ¿de que manera históricamente es que lo hemos permitido?; a partir de ello, podemos darnos cuenta de que nuestro actual gobierno no es menos autoritario que el de hace poco más de cien años, o más de un bicentenario; el yugo ha permanecido a lo largo del tiempo en forma de invisibles cadenas que aceptamos gustosos debido a que no conocemos más que una historia de dependencia y sumisión, he ahí de donde viene esa necesidad por sentir que somos dirigidos; borregos de un corral en el que pensar como todos se ha convertido en el pan nuestro de cada día, trabajando para el beneficio tan sólo de unos cuantos.

Nos narramos independientes pero seguimos viviendo bajo falsos recuerdos míticos de servilismo y falsa humildad, ¿Acaso por la necesidad de pertenencia? en tal caso, es conveniente considerar que ‘pertenecer a’, no es lo mismo que el sentido de pertenencia que nos permite una cohesión aterrizada en aspectos de membresía social e intimidad emocional que permiten una conformación de identidad de cohorte en conjunto con las individualidades, enmarcada por equidad y compañerismo.

Nuestro pueblo requiere de un cambio, una nueva forma de encarar la realidad, de abrir los ojos y comenzar a tomar decisiones, he ahí de donde nace la verdadera independencia, cuando desde el interior podemos responsabilizarnos de nuestras acciones, reconociendo diversas alternativas, tomando diversas vías y afrontando sus resultados, liberándonos de los introyectos y creencias limitantes que a lo largo de la historia socio-nacional han demostrado poner zancadillas a nuestras historias personales dividiendo en vez de cohesionar, favoreciendo el individualismo y no la individualidad; es por ello que el cambio de rumbo quizá pueda darse desde tal punto: reconocer que somos los amos de nuestro futuro y que es sólo a través de nuestra determinación que somos capaces de generar resultados de éxito y satisfacción o de fracaso y desasosiego; somos sujetos y objetos a la vez: sujetos en la libertad personal y existencial de decidir nuestros actos y objetos de los resultados que éstos generan, para así lograr una construcción conjunta que nos permita el triunfo.

Las cadenas impuestas por el gobierno no son las verdaderas ataduras, sino las creencias de que no podemos hacer nada ante ellas, de conformarnos con lo poco que recibimos sabiendo que merecemos más, no desde el egoísmo, sino desde el esfuerzo que día a día hemos realizado, ese que va en búsqueda de la auténtica libertad para dejar de ser simples marionetas de este gobierno egocentrista, la carencia de ese vigor es de donde surgen nuestras verdaderas cadenas, esas de las cuales sólo nosotros tenemos las llaves…

¿Y si ante la vivencia socio-política que vivimos en este momento, nos planteamos reconfigurarnos como un grupo de seres humanos con una visión sociocéntrica? así, no solo realizaremos esfuerzos, sino que nos reconoceremos como un conjunto de individuos capaces y con la fortaleza necesaria para vivir la libertad construyendo caminos, tomando decisiones y transformando acciones. Por supuesto que ello requiere acciones colectivas de confianza y afirmación, de vinculación y compromiso, y sobre todo, de responsabilidad.

Independencia es elegir nuestro destino, trabajar por la sana transfromación de nuestros orígenes y dejar de creer que necesitamos que otro nos salve, llámese gobierno, familia, amigos, pareja, etc., es dejar de criticar a los malos gobiernos sentándonos en el interior de nuestros hogares esperando que nuestra historia cambie; independencia es abandonar nuestra zona de confort y actuar la libertad; independencia es ¡TOMAR DECISIONES! y tomar decisiones siempre duele…

¡Viva la independencia del pueblo mexicano!
                                                                                      ¡VIVA!


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