Cansancio de Vida sin deseos de Morir

Cansancio de Vida sin Deseos de Morir

S. Michelle Barquín Viveros
Lic. en Psicología

Maestrante en Coordinación de Grupos y Psicodrama
Casa del Desarrollo psíquico, Corporal, Humanista y del Encuentro:

Kali Psyché
michellebarquin@gmail.com

La vida continuamente nos ofrece hermosos regalos, el más grande de todos es la posibilidad de respirar por primera vez y sentirnos cobijados en los brazos de una nueva existencia llena de formas, olores, sabores y sensaciones completamente desconocidas; nacemos al mundo sin destino conocido ni conocimientos forjados, sumergidos en todo un infinito de posibilidades que nos seducen, nos alimentan y nos sorprenden ininterrumpidamente.

Poco a poco y conforme pasan los años, crecemos en un mundo de diversión y suspenso que nos va construyendo al gusto de las conservas culturales, esas que Moreno (1993) describe como productos ya completamente terminados y que han asumido una calidad casi sagrada, mismos que al convertirse en propiedad del público en general, se transforman en “un punto de reunión al que se puede volver a voluntad y sobre el que se funda la tradición cultural”. (pp. 157)

Estas mismas conservas culturales son las que paradójicamente nos definen socialmente como mentes creativas y novedosas, cuando en realidad, la prisión a la mente ha puesto y cerrado sus candados de forma pausada y sigiliosa para después apagarnos la luz y dejarnos sumergidos en esa eterna repetición de la que nos sentimos aburridos y hastiados, presidio asesino de los más profundos anhelos, duplicando con exactitud los días, construyendo copias calca de los caminos que otros han recorrido, los mismos chistes que no se dejan de contar y las mismas recetas que alguien más ha preparado pero que por costumbre no dejamos de consumir.

La vida y la muerte mezcladas en una sociedad asesina de mentes valientes, donde la alegría se vuelve una escandalosa molestia para aquellos que han decidido vivir muertos; desarrollándonos en medio de una corriente colectiva que, sumergida en una parálisis emocional nos prohibe involucrarnos con la vida más allá de una pobre y desnutrida sobrevivencia.

Así pues, tras el deseo de exclusión de una existencia siempre igual, emerge del interior humano el deseo de morir… de asesinar el cúmulo de réplicas en las que nos hemos convertido, una a una, de tajo o de poquito a poquito, aniquilarlas hasta llegar al centro de uno mismo para poder descubrirnos, aun sabiendo que encontrarnos no sería posible si en el camino no nos hubiésemos extraviado primero, nutriéndonos del mundo para después defecar los deshechos que intoxican cada uno de nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y acciones, que sin duda, han corrompido por mucho nuestros sueños, extraviados también en algún inhóspito, oscuro y anónimo rincón del mundo en medio de una masa amorfa y homogénea.

Es así como inicia el proceso, el dolor punza y quema, el cansancio de vida se arropa entre sábanas de transformación que sin deseos de morir, palpita vertiginosamente hacia una nueva vida, hacia la re-creación del sí mismo, ese que no ES sin una sociedad que lo cobije pero que comienza a SER una vez que ha iniciado el camino para diferenciarse de ella; Vida que lleva a la muerte, muerte que restaura la vida.

La oscuridad de la noche cae sobre nuestras sensaciones adormecidas, acariciándolas seductoramente al contarnos muchos de los secretos guardados acerca de nosotros mismos, la búsqueda ha iniciado y las tinieblas nos confrontan mientras transcurre el proceso que nos conduce hacia el despertar deseado e iniciar un recorrido diferente al de una vida ya reconocida como ajena.

Tras largas horas de sueños secuestrados, los presentimientos acerca de la existencia de nuevos, diversos y variados caminos es cada vez más palpable y menos lejana, el despertar se acerca y en congruencia con la vida, algunos regalos envueltos en papeles de color negro y otros más empaquetados en multiples colores, nos aguardan, el ciclo de la vida continúa y quizás, después de un tiempo de haber despertado, nos surga la necesidad de volver a dormir, extraviarnos para poder experimentar una vez más el dulce sabor de volvernos a encontrar.

Referencias.
Moreno, J. (1993). Psicodrama. Buenos Aires: Lumen

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Barquín , S. M. (2015, 21 de julio). Cansancio de Vida sin deseos de Morir. Retrieved February 20, 2016, from Casa del Desarrollo Psíquico, Corporal, Humanista y del Encuentro: Kali Psyché, A.C. , https://kalipsyche.org.mx/cansancio-de-vida-sin-deseos-de-morir/


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